Migrar resuelve una ubicación. Modernizar resuelve una restricción de negocio. Confundir ambas cosas produce proyectos técnicamente exitosos que dejan intacta la dificultad para cambiar.
El punto de partida correcto no es “qué servicio cloud usamos”, sino “qué cambio operacional necesita esta aplicación permitir y qué riesgo debemos desacoplar”.
Una ruta sólida separa portafolio, arquitectura objetivo, olas de migración, modernización del delivery y estabilización. Cada ola debe dejar una mejora utilizable y evidencia para decidir la siguiente.