La IA reduce el costo marginal de producir software. No reduce automáticamente el costo de elegir mal, cambiar una operación o sostener una capacidad crítica.

El trabajo valioso se desplaza hacia formular el problema, diseñar límites, gobernar evidencia, asegurar calidad y acompañar adopción. El código es una pieza; la capacidad operacional es el producto.

Por eso una firma de ingeniería debe ser problem-led, AI-first y outcome-accountable: empezar por el desafío, usar IA ampliamente y responder por el cambio que llega a operar.